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Asignación y desbloqueo: los números que sí anticipan la presión de venta

Por Ariel Bustos Publicado 2026-08-29 Revisado 2026-08-29 ~2.950 palabras
Barras que comparan la parte que circula con las partes asignadas a equipo, fondos, ecosistema y comunidad, y con el total todavía bloqueado
La barra más corta es la que ves cotizando. Las otras existen igual.

«Es un proyecto con riesgo» no significa nada operativo. Puedes escuchar esa frase veinte veces y seguir sin saber qué hacer con ella.

Este capítulo hace una sola cosa, y es la más útil de todo el manual: convierte esa palabra en cuatro cifras que se consultan y se dividen. Con esas cuatro cifras delante, la conversación cambia de naturaleza. Ya no estás decidiendo si le crees a alguien; estás mirando la estructura de suministro de un activo y sacando conclusiones sobre lo que puede pasar con la oferta.

Lo que estas cifras hacen y lo que no. Describen la estructura de la oferta: cuántas monedas hay, en manos de quién y cuándo se pueden vender. No predicen el precio. Hay proyectos que suben después de un desbloqueo enorme y proyectos que caen sin ningún desbloqueo cerca. Lo que ganas al calcularlas es dejar de comprar a ciegas contra un calendario que ya está escrito y que otros sí conocen.

Circulante frente a suministro total: la distancia lo dice casi todo

Busca dos números: el suministro total y el circulante. Divide el segundo por el primero. Eso es la tasa de circulación, y te dice sobre qué proporción de las monedas está construido el precio que ves.

Estos son los dos números que más gente confunde, y confundirlos cuesta caro.

  • Suministro total: todas las monedas que existen o van a existir según las reglas del proyecto.
  • Circulante: las que están efectivamente en el mercado, sin bloqueo, disponibles para venderse hoy.

La diferencia entre ambos no está perdida ni congelada para siempre: es una fila de monedas esperando turno para entrar. Cuando alguien dice «esta moneda vale muy poco todavía», casi siempre está mirando el precio unitario o la capitalización circulante, e ignorando esa fila.

Un ejemplo con números redondos, sin ningún proyecto real detrás. Suministro total de 100 millones, circulante de 12 millones, precio de 0,85. La tasa de circulación es del 12%. Traducido: el 88% de las monedas de este proyecto todavía no llegó al mercado, y el precio que estás mirando se formó con la parte pequeña.

Una tasa de circulación baja no es, por sí sola, una acusación. Es completamente normal en los primeros meses. Lo que hace es abrir de inmediato la segunda pregunta —cuándo entra el resto— y por eso estas dos dimensiones van juntas en un solo capítulo.

La ilusión del FDV

Capitalización circulante es circulante por precio. FDV (valoración totalmente diluida) es suministro total por precio. El múltiplo de dilución es el segundo dividido por el primero, y sirve para comparar, no para pronosticar.

Siguiendo el ejemplo: la capitalización circulante es 12 millones × 0,85 = 10,2 millones. El FDV es 100 millones × 0,85 = 85 millones. El múltiplo de dilución es 8,3.

Aquí está el uso honesto de esos números, y también el deshonesto.

Cuando alguien dice «le quedan diez veces de recorrido»

Pregúntale qué denominador está usando. Comparar la capitalización circulante de un proyecto con FDV bajo contra la capitalización de un proyecto ya maduro es comparar dos cosas distintas y siempre da un resultado espectacular.

El FDV existe justamente para eso: poner en la misma escala proyectos que están en etapas de circulación distintas. Un proyecto con 10 millones de capitalización y 85 de FDV no es más barato que uno con 60 de capitalización y 70 de FDV; en términos de lo que el mercado ya está valorando, es más caro.

Lo que el FDV no es: un precio al que la moneda vaya a caer, ni un techo, ni una predicción. Es una regla de medición. Trátalo como se trata una unidad, no como un pronóstico.

Estas divisiones se hacen solas en la calculadora de presión de desbloqueo y FDV: pones los cuatro números y devuelve tasa de circulación, capitalización, FDV y múltiplo.

Quién se llevó cuánto, y a qué precio entró

En la tabla de asignación, suma equipo, asesores, fondo de ecosistema y tesorería. Ese total es la parte que el proyecto puede mover por decisión propia. Después busca el precio de las rondas privadas, si está publicado.

La tabla de asignación aparece en la página de tokenomics del sitio oficial, en la documentación —qué secciones de ese documento merecen leerse está en qué partes del whitepaper hay que leer— y, muchas veces, resumida en el anuncio de listado del exchange. Consúltala en los tres lugares: cuando los tres números no coinciden, esa inconsistencia es tan informativa como el número mismo.

Qué mirar más allá de los porcentajes:

  • La suma de lo que el proyecto controla. Cada categoría por separado puede parecer razonable y el total pasar de la mitad. Súmalas.
  • Categorías grandes sin reglas de gasto. Un 30% de «ecosistema» sin desglose ni política es una caja abierta.
  • La diferencia de costo. Si las rondas privadas están publicadas, compara ese precio con el actual. No para indignarte —entrar antes y más barato es la lógica normal del capital de riesgo— sino para dimensionar: alguien que entró varias veces por debajo de tu precio sigue en ganancia mucho después de que tú dejaste de estarlo. Eso cambia por completo el comportamiento esperable de esa persona en una caída.

Y una comprobación de estructura que se pasa por alto: si el suministro total puede crecer. En el explorador de bloques, en la página del contrato: ¿existe una función de emisión?, ¿la propiedad del contrato fue renunciada? Un suministro «fijo» que en realidad puede ampliarse por decisión de una dirección común hace irrelevantes todas las cuentas anteriores.

Qué suele pasar alrededor de un desbloqueo

Lo que se puede afirmar con honestidad es esto: alrededor de un desbloqueo grande aumenta la oferta disponible y aumenta la incertidumbre. Lo que no se puede afirmar es la dirección del precio.

Hay una versión simplista muy repetida —«desbloqueo grande, el precio cae»— que falla lo suficiente como para ser peligrosa. Las cosas que la desmienten son varias y todas ocurren:

  • El mercado ya conocía la fecha y la incorporó al precio con semanas de anticipación.
  • Una parte de lo liberado va a staking, a provisión de liquidez o a una tesorería que no vende.
  • La contraparte que recibe las monedas tiene compromisos de venta escalonada, no de golpe.
  • Había un factor más fuerte actuando esa semana, y el desbloqueo fue ruido al lado.

Por eso el uso correcto de esta información no es cronometrar nada. Es más modesto: saber que existe una fecha antes de poner el dinero. La diferencia entre entrar sabiendo que en dieciocho días se libera un tercio del circulante y entrar sin saberlo no está en el resultado —que puede ser el mismo— sino en si estabas tomando una decisión informada o no.

La cuenta concreta que sí vale la pena: divide el próximo lote de desbloqueo por el circulante actual. Convierte un «se desbloquean 3 millones de tokens», que no dice nada, en «la oferta disponible aumenta un 25% en un día». Y si además tienes el volumen de 24 horas, multiplica el lote por el precio y divide por el volumen: obtienes cuántos días de volumen completo harían falta para absorber ese lote si se vendiera entero. Cuando ese número es grande, ni siquiera hace falta que vendan todo para que el libro lo sienta.

Si el bloqueo existe de verdad

Pide la dirección del contrato de bloqueo, ábrela en el explorador y comprueba tres cosas: que el saldo coincide con lo anunciado, que el código está verificado y que no hay una función que permita retirar antes de tiempo.

Un compromiso de bloqueo publicado en redes sociales es una promesa, no un bloqueo. La diferencia entre las dos cosas se comprueba en cinco minutos y casi nadie la comprueba.

Los tres desenlaces posibles de esa consulta:

  1. Te dan la dirección y todo cuadra. Ahora el compromiso tiene respaldo verificable. Es el mejor resultado que esta comprobación puede darte.
  2. Te dan la dirección y algo no cuadra: saldo distinto, código sin verificar, o una función de retiro anticipado. Eso es un hallazgo concreto.
  3. No te dan ninguna dirección. Un proyecto que presume de bloqueo y no puede señalar dónde está, en un sistema cuya característica central es que todo es público, está diciendo algo con ese silencio.

Cómo se usan para comparar dos proyectos

Poniendo las cuatro cifras de cada uno en la misma tabla. El sentido de estos números no es juzgar un proyecto en el vacío, sino poder decir en qué se diferencia de otro que está en una etapa distinta.

Dos proyectos inventados, sin ningún activo real detrás, para ver cómo se comportan las cifras cuando se ponen una al lado de la otra:

Proyecto AProyecto B
Capitalización circulante10 millones60 millones
FDV85 millones70 millones
Tasa de circulación12%86%
Múltiplo de dilución8,5×1,2×
Próximo desbloqueo sobre circulante25%2%

Mirando solo la primera fila, A parece seis veces más barato. Mirando la segunda, el mercado ya está valorando a A por encima de B. Y las tres filas siguientes explican por qué esa diferencia existe: A tiene casi todo su suministro fuera del mercado y una entrada grande programada; B ya pasó por eso.

Nada de esto dice que B sea mejor inversión. Dice algo más limitado y más sólido: que el precio de A incorpora mucha menos información que el de B, porque se formó con una fracción pequeña de las monedas y todavía tiene que absorber al resto. Cuál de los dos escenarios prefieres es una decisión tuya; lo que las cifras impiden es confundirlos.

Un matiz que conviene no perder: una tasa de circulación alta tampoco es automáticamente buena. Significa que la presión de oferta programada ya casi no existe, y también que gran parte del recorrido de distribución ya ocurrió. Son dos caras del mismo dato.

Los cuatro errores frecuentes al usar estas cifras

Tratar el FDV como objetivo de precio, comparar capitalizaciones con FDV, tomar el circulante de la fuente más conveniente, y suponer que un desbloqueo pequeño es inofensivo cuando el volumen es mínimo.

  1. Leer el FDV como un precio futuro. Es el error más extendido. El FDV no es un lugar al que el precio vaya a llegar ni del que vaya a caer: es lo que costaría el suministro entero al precio de hoy. Sirve para comparar, no para pronosticar.
  2. Comparar peras con manzanas. Comparar la capitalización circulante de un proyecto joven con la capitalización de uno maduro produce siempre un múltiplo espectacular, y no significa nada. La comparación válida es FDV contra FDV, o capitalización contra capitalización, nunca cruzadas.
  3. Elegir la cifra de circulante que más conviene. Los sitios de datos aplican criterios distintos sobre qué descuentan, y las diferencias pueden ser grandes. Toma la de la documentación oficial, contrástala con dos fuentes y, si hay una discrepancia importante, anótala como hallazgo en vez de quedarte con la que mejor se ve.
  4. Mirar el porcentaje del desbloqueo sin mirar el volumen. Un lote que representa el 3% del circulante suena inofensivo, pero si equivale a veinte días de volumen completo, el libro no tiene cómo absorberlo aunque solo se venda una parte. Las dos cuentas se leen juntas, nunca por separado.

Las cuatro cuentas, juntas

Tasa de circulación, múltiplo de dilución, próximo desbloqueo sobre circulante, y desbloqueo en días de volumen. Cuatro divisiones que caben en una servilleta.

CuentaFórmulaQué te dice
Tasa de circulaciónCirculante ÷ totalSobre qué proporción de las monedas se formó el precio actual
Múltiplo de diluciónFDV ÷ capitalización circulanteCuántas veces más monedas hay que las que hoy cotizan
Peso del próximo desbloqueoLote ÷ circulanteCuánto crece la oferta disponible ese día
Días de volumen(Lote × precio) ÷ volumen 24 hCuánta capacidad de absorción haría falta si se vendiera todo

Ninguna de las cuatro produce un veredicto, y esa es la parte importante. Producen un mapa de la oferta futura. La demanda futura —que es la otra mitad de cualquier precio— no está aquí y no se puede consultar en ninguna tabla.

Con esto hecho, las otras cuatro dimensiones del manual siguen pendientes: en qué manos está concentrado, qué liquidez real tiene, si el equipo se puede verificar y qué tipo de listado es. El recorrido completo está en las seis comprobaciones.

Estas cifras caducan, y no todas al mismo ritmo

Las cuatro cuentas son una foto. El suministro se mueve porque los desbloqueos avanzan, porque hay quemas y porque algunos proyectos emiten. Conviene saber cuál de los números envejece más rápido.

Es un detalle que se pasa por alto con facilidad: alguien hace las cuentas una vez, se queda con el resultado y lo sigue usando meses después como si siguiera siendo válido.

CifraCada cuánto cambiaCuándo conviene rehacerla
Suministro totalRara vez, salvo que haya emisión o quemaSi el proyecto anuncia una quema, o si el permiso de emisión sigue activo
CirculanteCon cada desbloqueoDespués de cada fecha del calendario
Tasa de circulaciónSube de escalón en escalónJunto con el circulante
Peso del próximo desbloqueoCambia con cada lote que pasaCada vez que se libera uno, el siguiente pasa a ser «el próximo»

Hay un momento concreto en el que las cifras publicadas y la realidad se separan más: los días inmediatamente posteriores a un desbloqueo. En cadena el circulante ya cambió, pero los sitios de datos pueden tardar en reflejarlo, y cualquier cociente calculado con ese dato viejo queda desviado. Antes de hacer las cuentas conviene mirar si hay una fecha de desbloqueo reciente o inminente; si acaba de pasar una grande, manda el anuncio oficial y el dato en cadena.

Si además piensas mantener la posición un tiempo, rehacer estas divisiones cada cierto período cuesta cinco minutos y evita razonar con una foto vencida.

Qué hacer cuando el proyecto no publica nada de esto

Anótalo como no encontrado, no como neutro. La tabla de reparto y el calendario de liberación son de la información que menos cuesta publicar; que no exista es, en sí mismo, un resultado de la verificación.

Cuando falta, quedan tres caminos, en este orden:

  1. Busca en los tres lugares oficiales antes de concluir. Página de tokenomics del sitio, documentación, y anuncio de listado del exchange. A veces la información existe solo en el tercero, porque el exchange se la exigió al proyecto.
  2. Recurre a la cadena para lo que se pueda reconstruir. El suministro emitido, si el permiso de emisión sigue vivo y cuánto tienen las mayores direcciones se pueden consultar aunque no haya ninguna documentación. No reconstruyen el calendario, pero acotan bastante.
  3. Trata lo que falta como parte del perfil. Si lo que no aparece es justamente el reparto y el calendario, no estás ante una laguna menor: estás sin la parte que más determina la presión de oferta futura.

Y una tentación que conviene evitar: rellenar el hueco con lo que diga alguien. Un número sin fuente localizable no es un dato, es un rumor con forma de dato. Si la única manera de conocer el reparto de un token es que alguien te lo cuente, entonces ese reparto no está verificado, por convincente que suene quien lo cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Un FDV alto significa que el precio va a caer?

No. El FDV es una regla para comparar proyectos que están en etapas distintas de circulación, no un objetivo de precio ni una predicción. Lo que sí indica es cuántas monedas todavía no llegaron al mercado: un múltiplo de dilución de cinco veces significa que hoy circula una quinta parte. Qué pasa con el precio depende de la demanda que exista cuando llegue el resto, y eso no está en la tabla.

¿Cuál es una tasa de circulación razonable?

No existe un umbral universal, y desconfía de quien te dé uno. Una tasa baja es habitual en los primeros meses de un proyecto y por sí sola es neutra. Lo que importa es la pregunta que abre inmediatamente después: el resto, ¿cuándo se libera y para quién? Una tasa baja con calendario público y espaciado es una situación completamente distinta de una tasa baja con acantilados grandes en los próximos meses.

Encuentro cifras distintas de circulante en cada sitio, ¿cuál uso?

Ninguna a ciegas. Las diferencias suelen venir de criterios distintos sobre qué se cuenta como circulante: algunos sitios descuentan la tesorería del proyecto y otros no, y los datos se actualizan con retrasos diferentes. Lo útil es tomar la cifra de la documentación oficial, comprobarla contra dos sitios de datos y, si la discrepancia es grande, anotar la discrepancia como resultado en lugar de elegir la cifra que más te convenga.

¿Todo esto aplica igual a una memecoin?

La parte de reparto y concentración aplica igual y se consulta igual. La parte de desbloqueo muchas veces no existe, porque no hay rondas privadas ni calendario de vesting. Que no exista es un dato, no una ventaja: significa que la estructura de oferta no explica nada del precio, y que este depende casi por completo de la atención, que no se puede consultar en ningún explorador.

¿Dónde encuentro el precio al que entraron las rondas privadas?

No siempre está publicado. Cuando lo está, aparece en los anuncios de financiación del propio proyecto o en la prensa especializada que cubrió la ronda; dividiendo la valoración de la ronda por el suministro total sale un precio unitario aproximado. Si no hay forma de conocerlo, anótalo como no disponible: la diferencia de costo existe igual, solo que no puedes dimensionarla.

Aviso de riesgo. Todo lo anterior son divisiones sobre datos públicos. No predicen precios, no cubren los riesgos ajenos a la estructura de oferta y no constituyen una recomendación. Un proyecto con números impecables puede terminar valiendo cero. El dinero que destines, prepáralo asumiendo esa posibilidad; si eso no es viable, el capítulo honesto es quién no debería tocar altcoins.

Escrito por Ariel Bustos, del equipo editorial de Vetcrux. Ariel Bustos es un seudónimo; no afirmamos tener aval institucional ni credenciales del sector, y escribimos métodos que puedes comprobar por tu cuenta.

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